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Subject: Breve historia de la basura
Country: Bolivia
Source: LosTiempos.com, por VeDoble
Date: 9/2002
Send by: J. H. Penido
Curiositie (text):
Breve historia de la basura

VeDOBLE









Nadie ama a una ciudad maloliente; pero las autoridades suelen ocultar la basura bajo la alfombra ignorando que tenemos olfato. Por cierto, hay gente que vive de la basura, con la nariz acostumbrada al mal olor. Hace poco, en El Salvador, la Polica tuvo que reprimir sangrientamente a miles de manifestantes que se oponan al traslado de basurales, porque vivan buscando comida entre la inmundicia







Me gustara hablar slo de cosas lindas -sueos, rosas, fragancias-; pero no soy poeta, y funjo ms bien de "rastreador de estircol", como llamaba Theodore Rooselvelt a los periodistas que husmeaban y denunciaban la podredumbre poltica.



Entonces, estoy obligado a vrmelas con la mugre; pero esta vez no tocar un tema poltico, aunque algo tambin maloliente: la basura.



Este problema es tan viejo como la humanidad, y el municipio cochabambino se ha propuesto solucionarlo con un sencillo recurso: elevar impuestos. El hombre de las cavernas ya viva en medio de restos de comida y desperdicios, pues sin pagar impuestos no poda esperar que alguien se ocupase de la limpieza; pero no importaba mucho, puesto que la escasa basura se degradaba de por s en la tierra. El hombre del medioevo, ya hacinado en ciudades, produca un poco ms de basura y pagaba impuestos; pero, igual, se deshaca personalmente de las inmundicias, vaciando las bacinicas desde los balcones con el simple anuncio de "agua va!". As naci la caballerosa costumbre de ceder la acera a las damas, pues un gentilhombre de pelo en pecho deba poner la cabeza en vez de la de su amada para recibir aquello que no era precisamente agua ni necesariamente lquido. Acaso poda amar a una damisela perfumada con material de bacinica?



As y todo, la humanidad fue feliz por mucho tiempo, hasta que los gringos comenzaron una Revolucin Industrial para producir basura en forma tambin industrial. Hace algunos aos, cierto politicastro ingls sembr bacinicas en las calles de un exclusivo barrio londinense, para criticar grficamente la desidia de las autoridades sanitarias, y el chiste no les hizo gracia a los encopetados vecinos, aunque los adminculos estaban vacos. Pero la mayora de la poblacin se mat de risa y el municipio tuvo que admitir sus errores y enmendarlos. Qu habra ocurrido con bacinicas llenas de heces y otras inmundicias?



Eso es ms o menos lo que hizo doa Mnica Palenque, a la sazn alcaldesa pacea: indujo a una compaa interesada en adjudicarse un contrato a vaciar basura en las calles de la ciudad, presionando para que el Parlamento apruebe la cobranza de facturas por recojo de basura juntamente con las de consumo elctrico. La movida tuvo tambin xito; pero a los paceos no les gust el chiste porque Doa Mnica no supo distinguir la fina lnea que separa lo chistoso de lo grosero. Las bacinicas y los basureros pueden ser un buen smbolo; pero su contenido revuelve el estmago en vez de estimular el pensamiento.



No entiendo qu misteriosa relacin han descubierto las autoridades municipales entre la produccin de basura y el consumo domstico de corriente elctrica. Claro que en la basura hay jerarquas, aun en democracia: la del pobre no es igual que la del rico. Lo que para unos es basura para otros puede ser lujo, y hay gente que ostenta con orgullo ttulos, diplomas y colgandejos que para un hombre inteligente slo son basura. No hay un concepto universal de basura, y tampoco, que yo sepa, medidores de basura. Pero su produccin es proporcional al consumo de bienes, y quienes compran ms deberan pagar ms impuestos de limpieza. Los pobres no pueden pagar por la basura que producen los ricos, y tendrn que vivir a oscuras o alumbrarse con velas, dejar de planchar o hacerlo poniendo la ropa debajo del colchn, apagar la tele o cambiarla por una vi